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Otitis Externa en Caninos

Fundamentos de la utilización de una solución ótica en su tratamiento.

 

La otitis externa es una afección de suma frecuencia en la clínica de los animales domésticos de compañía. Algunos autores sostienen que representa al 10 % de las consultas y que dicho porcentaje se eleva al 20 % si se consideran aquellos casos que son diagnosticados en animales llevados a consulta por otros motivos.
Desde el punto de vista clínico, se pueden distinguir distintos tipos de otitis. Según su evolución, podemos considerar a las otitis agudas, sub-agudas o crónicas. Estos últimos con una frecuencia muy alta de extensión al oído medio. Según su aspecto clínico podemos establecer la presencia bien diferenciada de dos tipos de otitis: la otitis de aspecto eritemato – escamosa con secreción de tipo ceruminoso o la otitis catarral con aspecto purulento en sus exudados, la cual evoluciona rápidamente a la manifestación ulcerativa y con gran frecuencia de lesión de la membrana timpánica.
Dentro del tipo de las otitis ceruminosas encontramos 2 grupos de agentes etiológicos a saber: en primer término los hongos y levaduras siendo el más frecuente la Malassezia pachydermatis en forma menos habitual la Candida albicans; y en segundo lugar Ácaros, siendo el más frecuente el Otodectes cynotis. Existen casos no infecciosos de otitis ceruminosas, entre las que se encuentran la Atopía que afecta en el conducto auditivo en una incidencia estimada entre el 3 % y el 5 %; la ALERGIA ALIMENTARIA que se presentó en el 20 % de los perros que la padecen comenzando en el conducto auditivo externo y que está en 80 % de los animales alérgicos.
La dermatitis alérgica por contacto, muchas veces está producida por reacción de hipersensibilidad a algún componente de medicaciones óticas.
Los desórdenes de queratinización dan lugar a otitis ceruminosas crónicas, siendo proclives aquellas razas que padecen habitualmente de seborrea idiopática primaria y en aquellos animales que padecen algunas endocrinopatías como el hipertiroidismo, el síndrome femineizante masculino, tumores de células de Sértoli. No obstante que la causa de otitis pueda no ser infecciosa, las características de la secreción ceruminosa condiciona a la sobreinfección por cualquiera de los agentes patógenos antes mencionados. Ya sea en forma primaria o como contaminante secundario de las otitis ceruminosas, es la Malassezia pachydermatis la levadura perpetuante más común que contribuye a la otitis externa. Se trata de un organismo gemante con forma de botella o de maní, que puede ser hallado en el 36 % de los oídos caninos normales.
La colonización micótica, la presencia como huesped oportunista del ácaro Otodectis cynotis, así como las causas extra-infecciosas de otitis ceruminosas condicionan a cambios progresivos que causan espesamiento de la piel al principio por edema, luego por flogosis y finalmente por fibrosis, con predominio de secreción de las glándulas apócrinas sobre las sebáceas, dando el característico aspecto del cerúmen que se torna más espeso, formando concreciones que junto con la inflamación y engrosamiento de los pliegues, crea condiciones de humedad, temperatura y ausencia de ventilación que la hace más apta aún a la colonización y reproducción de los agentes contaminantes. Es así como estas secreciones se observan en los pliegues y la persistencia del proceso flogósico condiciona el engrosamiento de los mismos. Todo esto contribuye a generar un grado de estenosis que contribuyen al sostenimiento de los fenómenos morbosos.
La exteriorización sintomática de este tipo de otitis de características ceruminosas está más caracterizada por el prurito intenso y sostenido que por el dolor; condicionándose a lesiones secundarias ante el rascado o las sacudidas de cabeza que suelen conducir a traumatismos que se manifiestan con la presencia de otohematomas o lesiones en los ápices auriculares.
Es así como en el tratamiento de estas otitis será necesario comenzar con una higiene del conducto auditivo con algún agente ceruminolítico que facilitará la remoción de los exudados y la adecuada llegada a las anfroctuosidades propias del conducto auditivo del medicamento adecuado para esta afección. Existen diversos agentes tensioactivos para tal fin entre los que se encuentran el dioctil sulfosuccinato de sodio, el peróxido de carbomida, la trietinolamina, el hexametiltetracosono y el propilenglicol.
Los medicamentos destinados al tratamiento en sí mismo de la otitis ceruminosa, deben combinar diferentes acciones que converjan en producir la mejoría sistemática, el alivio del prurito y del malestar y el control de agentes etiológicos ya sean primarios u oportunistas.
En el caso en cuestión deben combinarse drogas antiinflamatorias que disminuyan la flogosis y la fibrosis de los pliegues que condicionana a estenosis del conducto auditivo, creemos que la accion local del DMSO logra este efecto colaborando además en la disusión de los principios activos . La presencia de drogas antifúngicas , aseguran el control de los agentes productores o contaminantes de los procesos ceruminosos. Estas drogas necesarias para el tratamiento deben estar vehiculizadas en una base que al mismo tiempo de favorecer la difusion a través del conducto, generan un efecto de disolución de exudados para una correcta penetración de los agentes terapéuticos. En casos severos y con afecciones que tengan algun tiempo de evolución, está recomendada la utilización de drogas sistémicas orales como el Ketoconazol. En casos de intensa flogosis y sintomatologia pruriginosa, encontramos recomendado el tratamiento inicial y breve con glucocorticoides sitémicos, ya que los corticoides que puedan estar en el medicamento de utilización local, no siempre son eficaces para el control de éstos síntomas.
Para terminar debemos puntualizar que los errores terapéuticos más frecuentes que hacen fracasar el tratamiento de las otitis son: la no utilización de los medicamentos ajustados al agente etiológico ya sea primario o secundario; la brevedad del tratamiento, la escasa concentración de droga existente en algunos de los preparados comerciales. La subdosificación. Recordar que el conducto auditivo del perro es muy grande comparado con el del ser humano, razón por la cual la cantidad de solución ótica a utilizar debe ser tanto mayor. El tiempo del tratamiento debe extenderse a no menos de tres semanas.
Como última recomendación, el propietario debe tener en cuenta y debe ser advertido que el tratamiento no sólo debe cumplirse hasta la mejoría clínica por él advertida, sino que debe ser hasta que el profesional actuante establezca los criterios del alta clínica para esta afección. Estos criterios se basarán en la ausencia de síntomas por parte del animal, la desaparición de la secreción y el dolor a la palpación profunda del conducto auditivo, y , la más importante, la reintegridad de la superficie del canal auricular con el debido retorno al aspecto saludable de todo el recubrimiento del pabellón auricular y del conducto auditivo externo, observado hasta el tímpano por una correcta otoscopía.